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Solo por tu nombre no te puedo querer, lo siento…

Lo nuestro ha sido una relación de amor odio y lo sabes. Nuestro comienzo fue de película, me diste la oportunidad de crear una nueva vida, cargada de sentimientos, sensaciones e ilusiones. Porque fuiste capaz de cambiar el estilo de vida de muchas personas, porque cambiaste la forma de ver el amor.

Al principio, novato de mí, todo eran excelencias, mis ojos vendados me impedían ver el bosque, como un lozano que comienza en su primera y única relación. Tu bello y registrado nombre, tus amig@s, tu familia, tus relaciones, tus influencias. Evidentemente como cualquier persona, tenías tus defectos y virtudes, pero soñaba con cambiarte, porque te conocía y sabía que podía hacerte mejor.

¿Pero qué pasó sin darnos cuenta? Los días pasaban y no estabas en casa, no sabía de ti, ni un mensaje, ni una triste llamada. Me enteraba por los demás de tus eventos, de tus famosas fiestas donde invitabas a los mejores y yo no estaba. En tu ausencia, limpiaba, fregaba, recogía la casa y hacía la compra, esa que al principio tú sugerías, esa con la que no llegábamos a final de mes, esa escasa cesta. La lista que tuve que hacer desde el principio, adaptada a mis condiciones, a mis intereses, a mis amig@s, a mi familia. Porque tú no mirabas por ahorrar, eso te daba igual, solo querías que comprara, sin mirar precios, sin mirar nuestras necesidades. Con el tiempo me di cuenta de que estaba muy preparad@ para comprar, pensando en llegar a final de mes y en los míos.

Cada vez notaba mas tu ausencia y sentía que aportaba mucho mas de lo que me devolvías. Cuando llegabas, las pocas veces que lo hacías, lo tenías todo preparado, todo hecho. Con el tiempo aprendí que lo que antes hacías podía tener otra forma, otro sistema diferente. Que en tu separación continuaba conociendo a nuev@s amig@s, a esos que cada día creaban en casa el ambiente que se te presuponía. Esa atmósfera que cada uno crea y, en mi caso, con muy poca ayuda tuya. Como cualquier enamorado, estaba ciego, te perdonaba todo, por tenerte en casa hacía cualquier cosa, incluso quedar contigo en el mejor restaurante del mundo y pagar la cuenta, aunque solo fuera una vez al año, y la comida y la bebida no fuera la mejor ni mucho menos, pero lo hacía porque te quería. Dejaste de hacerme caso, mis propuestas eran en balde, quería que nuestra relación mejorara para que el mundo fuera mejor, para que también aportara al resto de amig@s y a nuestra familia, para que tod@s fuéramos mejores.

Dicen que del amor al odio hay un paso, y el amor no correspondido desgasta, mas, cuando te das cuenta de que tu vida no es tan desamparada, cuando ves que hay vida sin ti, sin tu nombre registrado, sin tu cara invitación anual a ese restaurante que tanto te gusta. Como te gustan otras personas, alt@s, baj@s, guap@s o fe@s, no haces distinción, solo quieres que te inviten y eso hace que mi persona quede desprestigiada. Yo, que intento estar guap@ todos los días, que me levanto y me acicalo, que salgo a comprar, que te preparo el almuerzo y la cena, que te compro tus caprichos pero, nunca estás.

¿Y sabes qué pasa? Que nunca sobra comida, que siempre hay alguien que me dice guap@ o qué bien hueles, y al final me lo he creído, me he dado cuenta. Todo esto me hace pensar que valgo mucho y que no me merece la pena seguir perdiendo el tiempo con alguien que no cambiará, con alguien que tiene uno de los peores defectos del mundo, la conveniencia, al que solo le importa el vil metal. Alguien que no se preocupa de su casa, de sus amig@s, de su familia. Alguien que no se da cuenta de que todo irá al traste en su vida si sigue así. Sí, lo sé, durante mi relación no solo has estado conmigo, has estado con otras personas, y eso ha hecho que estés lleno y satisfecho pero todo se gasta y todo tiene un final cuando las cosas no se hacen bien.

Por mi parte ese final ha llegado, porque me he dado cuenta de que sol@ la vida continúa, que mi casa, mis amig@s y mi familia están ahí, que no dependo de tu registrado nombre en absoluto. Que con tu cara cena anual voy a invitar a mis amig@s, a mi familia, que les voy a mejorar su vida, que voy a invertir en ellos, mi tiempo, mi vida, eso que antes no tenía contigo, o mejor dicho, te lo daba a ti. Deseo que seas feliz, cada un@ lo es a su modo y si el tuyo es este, lo respeto aunque no lo comparta. Solo espero que no me sigas molestando, que no intentes eliminar de un plumazo nuestros años de relación. Porque recuerda que durante esos años mi vida ha sido para ti, te he dado todo lo que pedías y eso no se borra en dos días, todas las relaciones dejan huella, para bien o para mal. Continúa con tu camino, lleno, repleto, aunque cada vez mas vacío de sentimientos, de amig@s, de familia. Te dejo con la conciencia tranquila, con la calma del que ha aportado todo y lo ha intentado hasta el final. Pero tú no has querido, no pasa nada, sabes que si cambias estaré de nuevo ahí, porque soy así y porque el primer amor nunca se olvida.

 

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